Valancy Stirling
Valancy Stirling El desconocido llevaba un sombrero verde y un gabán beige claro sobre un llamativo traje a cuadros. Su corbata era de un brillante verde de un tono más claro. En la regordeta mano que extendió para interceptar a Valancy brillaba un enorme diamante; pero poseÃa una sonrisa amable y paternal, y en su voz cordial sin modulaciones se escondÃa un timbre que la atrajo.
—¿Puede decirme, señorita, si esa casa de allá pertenece a un tal señor Redfern? Y si es asÃ, ¿cómo puedo llegar hasta ella?
¡Redfern[51]! La visión de unos frascos comenzó a danzar ante los ojos de Valancy: largos frascos de pÃldoras de amargo de angostura; frascos redondos de tónico para el cabello; frascos cuadrados de linimento; pequeños frascos gruesos y bajos de pastillas moradas; y todos ellos mostrando en su etiqueta ese rostro triunfador, rollizo y sonriente, con unas gafas de montura de acero. ¡El doctor Redfern!
—No —dijo Valancy débilmente—. No… esa casa pertenece al señor Snaith.
El doctor Redfern asintió.