Valancy Stirling
Valancy Stirling —Bueno, supongo que no fue usted quien le pidió en matrimonio —parpadeó el doctor Redfern—. PodrÃa habérmelo dicho, y en ese caso me habrÃa familiarizado con mi nuera antes de todo esto. Pero me alegro de conocerla ahora, querida… me alegro muchÃsimo. Parece una joven sensata. Siempre temà que Bernie escogiese a una bonita cabeza hueca solo por su atractivo fÃsico. Todas iban tras él, naturalmente. QuerÃan su dinero, ¿eh? No les gustaban las pastillas y el amargo de angostura pero les deleitaban los dólares, ¿eh? QuerÃan meter sus preciosos deditos en los millones del viejo médico, ¿eh?
—¡Millones! —dijo Valancy débilmente. Deseó poder sentarse en algún sitio… anheló tener la oportunidad de poder pensar… ansió que tanto ella como el Castillo Azul pudiesen hundirse en el fondo del Mistawis y esfumarse para que ningún ojo humano volviese a verles jamás.