Valancy Stirling
Valancy Stirling —Te equivocas. No es posible que hayan pasado más de dos semanas. No me gusta que se me contradiga; y, en cualquier caso, no veo para qué querrÃas sacar otro libro. Desaprovechas demasiado tiempo con la lectura.
—¿Qué valor puede tener mi tiempo? —preguntó Valancy amargamente.
—¡Doss!, no me hables en ese tono.
—Necesitamos té —dijo la prima Stickles—. PodrÃa ir a buscarlo ella, si quiere dar un paseo; aunque este tiempo tan húmedo no es bueno para los resfriados.
Argumentaron sobre el asunto durante unos diez minutos más y, finalmente, la señora Frederick consintió, más bien a regañadientes, la salida de Valancy.