Valancy Stirling
Valancy Stirling Valancy miró a su alrededor. No habÃa ningún muchacho —no habÃa absolutamente nadie en aquella enorme iglesia, aparte de ella—. Aquel hombre extraño de gafas azules no podÃa estar dirigiéndose a ella. Ella no era un chico.
—¡Jovencito! —repitió el doctor Stalling, con un tono aún más severo, sacudiendo su Ãndice en su dirección—, ¡ven aquà inmediatamente!
Valancy se levantó de un salto como si estuviera hipnotizada, y fue hacia él. Estaba demasiado aterrorizada para hacer otra cosa. ¿Qué horrible situación iba a tener lugar? ¿Qué le habÃa sucedido? ¿Se habÃa transformado verdaderamente en un chico? Se detuvo frente al doctor Stalling, quien agitó su Ãndice nuevamente —un Ãndice largo y huesudo— en su dirección y le dijo:
—Jovencito, quÃtate el sombrero.
Valancy se despojó de su sombrero. Se habÃa peinado con una raquÃtica cola de caballo que caÃa sobre su espalda, pero el doctor Stalling era tan miope que no se percató de ello.
—Niño, vuelve a tu asiento y no olvides quitarte siempre el sombrero antes de entrar en una iglesia. ¡Recuérdalo!
Valancy regresó a su banco como un autómata, con el sombrero fuertemente aferrado entre sus manos. Su madre entró en aquel preciso momento.