Valancy Stirling
Valancy Stirling —Doss —exclamó la señora Stirling—, ¿qué son esos modales de no llevar puesto tu sombrero? ¡Póntelo inmediatamente!
Valancy se puso el sombrero con premura. Estaba aterrorizada con la idea de que el doctor Stalling pudiera llamarla de nuevo frente a él. Por supuesto, se verÃa obligada a acudir —en ningún momento se le pasó por la mente la idea de osar desobedecer al pastor— y la iglesia se habÃa llenado repentinamente de fieles. Oh, ¿qué harÃa si aquel horrible Ãndice amenazante se agitaba de nuevo contra ella ante todas aquellas personas? Valancy permaneció sentada durante todo el oficio, en aterrada agonÃa, y estuvo enferma durante toda la semana que siguió a ilÃcito acontecimiento. Nadie supo jamás por qué, y la señora Frederick se lamentó de nuevo por la delicada salud de su niña.
Cuando el doctor Stalling descubrió su error se echó a reÃr a carcajadas ante Valancy, que no veÃa gracia alguna en el asunto. Jamás superó su miedo al doctor Stalling. ¡Y ahora habÃa sido sorprendida por él en la esquina de aquella calle, pensando todas aquellas cosas!
Finalmente, Valancy se procuró el libro de John Foster: Magic of Wings[11].
—Este es el último; no habla más que de pájaros —dijo la señorita Clarkson.