Valancy Stirling
Valancy Stirling —Pues bien, es una lástima —dijo la señora Patterson con simpatÃa—, pero no me sorprende, pobre hombre. Le han telefoneado desde Port Lawrence por un telegrama. Su hijo ha resultado gravemente herido en un accidente de automóvil en Montreal. El doctor apenas tenÃa diez minutos para coger el próximo tren. No sé lo que hará si le sucede algo a Ned…, está muy unido al muchacho. Tendrá que volver en otra ocasión, señorita Stirling. Espero que no sea nada serio.
—Oh, no, no es nada grave —coincidió Valancy.
Se sentÃa un poco menos humillada. No era de extrañar que el pobre doctor Trent se hubiera olvidado de ella en un momento como ese. No obstante, se sentÃa vacÃa y desalentada mientras caminaba por la calle.
Valancy tomó un atajo por Lover’s Lane[12] para dirigirse a su casa. No pasaba a menudo por ese sendero, pero se aproximaba la hora de la cena y no querÃa llegar tarde. Lover’s Lane llegaba hasta la salida del pueblo, bajo olmos y arces gigantes. Su nombre era bien merecido, pues era difÃcil pasar por aquel lugar, a cualquier hora del dÃa, y no encontrar alguna pareja abrazándose o algún grupo de muchachas jóvenes cogidas del brazo por pares, confiándose entusiasmadas sus secretos. Valancy no sabÃa cuál de los dos espectáculos la cohibÃa y la incomodaba en mayor medida.