Valancy Stirling
Valancy Stirling Aquella tarde se encontró con ambas visiones. Vio a Connie Hale y a Kate Bayley ataviadas con sus nuevos vestidos de organdí rosa, con sus bellas y brillantes cabelleras adornadas con flores que les conferían una coqueta apariencia. Valancy no había tenido jamás un vestido rosa ni había llevado flores en su cabello. Se encontró a continuación a una joven pareja que no conocía y que paseaba ajena a todo cuanto acontecía a su alrededor, a excepción de ellos mismos. El joven rodeaba con el brazo la cintura de la muchacha con bastante descaro. Valancy nunca había paseado con el brazo de un hombre sobre su cuerpo y pensó que debería haberse sentido impresionada —al menos, podrían hacer ese tipo de cosas amparándose en la oscuridad de la noche—, pero no lo estaba. En otro destello de desesperada y austera honestidad, admitió que sencillamente estaba celosa. Cuando les sobrepasó, se convenció de haberles escuchado burlarse de ella, compadeciéndola: «¿No es esa la extraña solterona, Valancy Stirling? Dicen que jamás ha tenido un pretendiente». Valancy apuró el paso a fin de abandonar Lover’s Lane. Nunca se había sentido tan insignificante, «desnuda» e insulsa en toda su vida.