Valancy Stirling
Valancy Stirling —DeberÃas ir al pueblo a buscar el correo —dijo la prima Stickles cuando Valancy entró en la casa—. Yo no puedo, me siento muy débil esta primavera. QuerrÃa que te acercaras a la farmacia y me compraras un frasco de las PÃldoras Amargas Redfern. No hay nada como las PÃldoras Amargas para recuperar la salud. El primo James dice que las Pastillas Púrpuras son las mejores, pero yo lo sé mejor que él. Mi pobre marido tomó esas pastillas hasta el dÃa de su muerte. No deberÃan pedirte más de noventa centavos; es lo que me cobran por ellas en Port Lawrence. ¿Y qué es lo que le has dicho a tu pobre madre? ¿No te has parado a pensar, Doss, que madre no hay más que una?
«Y me basta», pensó Valancy con rebeldÃa, mientras se dirigÃa hacia la parte alta del pueblo.