Valancy Stirling
Valancy Stirling Recordó también la noche de la fiesta de Margaret Blunt. Había hecho grandes y patéticos esfuerzos para estar bonita aquella noche. Rob Walker estaría allí; y dos noches antes, a la luz de la luna en la veranda de la cabaña del tío Herbert en Mistawis, Rob parecía realmente atraído por ella. Sin embarco, en la fiesta de Margaret, Rob ni siquiera la invitó a bailar, e incluso no pareció percibirse en absoluto de su presencia. Fue ignorada, como de costumbre. Esta fiesta, claro está, se había celebrado años atrás. En la actualidad, y desde hacía mucho tiempo, la gente de Deerwood había dejado de invitar a Valancy a sus bailes; no obstante, a la joven le parecía que la humillación y la decepción aún eran recientes. Su cara se encendió en la oscuridad cuando se recordó a sí misma allí sentada con su fino pelo lastimosamente rizado, y con las mejillas que se había pellizcado durante una hora antes de llegar, en un esfuerzo porque parecieran sonrosadas. Todo lo que trascendió de aquella noche fue la descabellada idea de que Valancy Stirling se había puesto colorete en la fiesta de Margaret Blunt. En aquella época en Deerwood tal cosa era suficiente pura arruinar la reputación de cualquiera para siempre. Sin embargo, no arruinó la de Valancy, y ni siquiera la dañó. Todo el mundo sabía que la joven no podía ser de moral disoluta, aun en el caso de que lo intentara; y solo se burlaron de ella.