Emily lejos de casa
Emily lejos de casa —Trataba de escribir algo muy parecido a la vida —protestó Emily.
—Ah, es eso. Todos vemos la vida a través de una ilusión, hasta los más desilusionados de nosotros. Por eso las cosas no son convincentes si se parecen demasiado a la vida. Déjame ver… La familia Madden, otro intento de realismo. Pero es sólo una fotografÃa, no un retrato.
—Cuántas cosas desagradables me ha dicho —dijo Emily, con un suspiro.
—El mundo serÃa muy bonito si nadie dijera nunca cosas desagradables, pero serÃa un mundo muy peligroso —replicó el señor Carpenter—. Me dijiste que querÃas crÃtica, no alabanzas. No obstante, aquà hay una alabanza para ti por el último. Algo diferente es comparativamente bueno y, si no me diera miedo halagarte en exceso, te dirÃa que es muy bueno. Dentro de diez años podrás reescribirlo y hacer algo con él. SÃ, diez años, no pongas esa cara, criatura. Tienes talento y una percepción maravillosa de las palabras, siempre encuentras la palabra adecuada y eso es valiosÃsimo. Pero también tienes algunos defectos muy molestos. Esas malditas cursivas, abandónalas, muchacha, abandónalas. Y tu imaginación necesita un freno cuando te apartas del realismo.
—Ahora tendrá freno —dijo Emily con tristeza.