Emily lejos de casa
Emily lejos de casa —Y pensar que la gente dice que ese hombre es un simple —murmuró el señor Carpenter—. Pero tus antepasados no parecen haberte enviado ninguna maldición especial. Simplemente te han impuesto que apuntes a las cumbres más altas y no te darán paz si no lo haces. Llámalo ambición, aspiraciones, scribendi cacoéthes, como quieras llamarlo. Ante su aguijón, o bajo su influencia, hay que seguir subiendo, hasta que se fracasa o hasta que…
—Se triunfa —intervino Emily, echándose hacia atrás los cabellos oscuros.
—Amén —dijo el señor Carpenter.
Aquella noche Emily escribió un poema, Adiós a la Luna Nueva, y lloró escribiéndolo. SentÃa cada verso. Era muy bonito ir al colegio, pero ¡dejar la querida Luna Nueva! Todo en la Luna Nueva estaba relacionado con su vida y sus pensamientos, era parte de ella.
«No es que ame mi habitación, mis árboles y mis colinas, es que ellos me aman a mû, pensó.