Emily lejos de casa
Emily lejos de casa Su pequeño baúl negro estaba preparado. La tÃa Elizabeth se habÃa ocupado de que contuviera todo lo necesario, y la tÃa Laura y el primo Jimmy de que también incluyera una o dos cosas innecesarias. La tÃa Laura le habÃa dicho a Emily que encontrarÃa un par de medias de encaje negro dentro de las pantuflas (ni siquiera Laura se atrevÃa a tanto como medias de seda) y el primo Jimmy le habÃa regalado tres cuadernos y un sobre con un billete de cinco dólares dentro.
—Para que te compres lo que quieras, gatita. Te habrÃa dado diez pero cinco fue todo lo que Elizabeth accedió a adelantarme a cuenta del sueldo del mes próximo. Creo que lo sospechó.
—¿Puedo gastar un dólar en sellos para los Estados Unidos si hallo manera de conseguirlos? —susurró Emily, ansiosa.
—En lo que quieras —repitió el primo Jimmy, con lealtad, aun cuando hasta para él el hecho de que alguien quisiera comprar sellos para los Estados Unidos era inexplicable. Pero si su querida Emily querÃa sellos para los Estados Unidos, sellos para los Estados Unidos debÃa tener.