Emily lejos de casa
Emily lejos de casa —SÃ, al principio. Al menos los alaridos han cesado. Pero después he sentido remordimiento. Le voy a pedir disculpas, por supuesto. Estoy sinceramente arrepentida, pero es muy probable que vuelva a hacerlo. Si Mary no fuera tan buena yo no serÃa ni la mitad de mala. Tengo que equilibrar un poquito las cosas. Mary es dócil y humilde y la señora Adamson se le sube encima. TendrÃas que escuchar cómo reprende a Mary si sale más de una tarde por semana.
—Tiene razón —dijo Evelyn—. SerÃa mucho mejor que tú salieras menos. La gente habla, Ilse.
—Pero ayer tú no saliste, ¿verdad, querida? —preguntó Emily, con otra sonrisita pÃcara. Evelyn se ruborizó y guardó un altivo silencio. Emily se enfrascó en el cuaderno y Mary e Ilse salieron. Emily deseó que Evelyn también se fuera. Pero Evelyn no tenÃa intención de irse.
—¿Por qué no haces que Ilse se comporte bien? —preguntó la otra en un tono confidencial que resultó odioso.
—Yo no tengo autoridad sobre Ilse —contestó Emily, con frialdad—. Además, no creo que se comporte mal.
—Ay, querida, tú misma la has oÃdo decir que abofeteó a la señora Adamson.