Emily lejos de casa
Emily lejos de casa —No he tratado de engañarte. Pensé que lo sabÃas, eso es todo. Pensé que la razón por la cual nunca lo mencionabas era que te oponÃas a todo el proyecto. Ésa es la verdad, tÃa Ruth. ¿Cuál es la diferencia entre un diálogo y una obra?
—Son cosas muy diferentes —replicó la tÃa Ruth—. Las obras de teatro son algo vil.
—Pero es una obra muy pequeña —imploró Emily, desesperada, pero luego rió porque le sonaba tan ridÃculo como la excusa de la criada en Midshipman Easy. Su sentido del humor fue inoportuno; su risa enfureció a la tÃa Ruth.
—Grande o pequeña no vas a tomar parte en ella.
Emily la miró y se puso pálida.
—TÃa Ruth, tengo que tomar parte, si no la obra se estropeará.
—Mejor que se estropee una obra y no un alma —dictaminó la tÃa Ruth.
Emily no osó sonreÃr. El tema en cuestión era demasiado serio.
—No seas tan… tan estricta, tÃa Ruth —estuvo a punto de decir «injusta»—. Lamento que no apruebes el teatro, no volveré a tomar parte en ninguna obra, pero entiende que esta noche tengo que hacerlo.
—Ay, mi querida Emilia, no creo que seas tan indispensable.