Emily lejos de casa

Emily lejos de casa

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Al principio, el primo Jimmy no dijo nada. Pero hizo algunas cosas. Primero caminó de puntillas por la cocina y cerró con cuidado la puerta de la salita; luego llenó la chimenea de leña, acercó una silla, llevó a Emily hasta ella y le levantó los pies helados y cansados. Luego encendió otras dos velas y las puso sobre la repisa del hogar. Por fin se sentó otra vez en su silla y apoyó las manos en las rodillas.

—Ahora cuéntame.

Emily, aún en las redes de la rebelión y la indignación, se lo contó todo.

Apenas el primo Jimmy se enteró de lo que había sucedido en realidad, comenzó a mover la cabeza con lentitud y continuó moviéndola, la movió durante tan largo rato que Emily comenzó a tener la incómoda convicción de que en vez de ser una figura ofendida, dramática y sublime, estaba a punto de convertirse en una tonta de capirote. Cuánto más movía la cabeza el primo Jimmy, menos heroica se sentía. Cuando terminó su historia con un categórico y desafiante «No voy a regresar a casa de la tía Ruth, digan lo que digan», el primo Jimmy dio una última sacudida a la cabeza y le acercó el recipiente por encima de la mesa.

—Come una rosquilla, gatita.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker