Emily lejos de casa
Emily lejos de casa Emily vaciló. Le encantaban las rosquillas y hacÃa mucho que habÃa comido. Pero las rosquillas parecÃan fuera de lugar cuando se hablaba de rebelión y tumulto. Sin duda tenÃan tendencias reaccionarias. Esta sensación hizo que Emily las rechazara.
El primo Jimmy cogió una.
—¿Asà que no vas a volver a Shrewsbury?
—No a casa de la tÃa Ruth —contestó Emily.
—Es lo mismo —dijo el primo Jimmy.
Emily sabÃa que sÃ. SabÃa que era inútil esperar que la tÃa Elizabeth le permitiera alojarse en otro lugar.
—Y has recorrido todo el camino a pie. —El primo Jimmy sacudió la cabeza—. Caramba, qué valor tienes. A montones —agregó, meditativo, entre mordisco y mordisco.
—¿Me culpas? —preguntó Emily con pasión, más que nunca porque sentÃa que la cabeza del primo Jimmy habÃa desvanecido algo de lo que la sostenÃa por dentro.
—Nooo, es un disparate cerrarte la puerta, tÃpico de Ruth Dutton.
—¿Y te das cuenta, verdad, de que no puedo volver después de semejante insulto?
El primo Jimmy mordisqueó lentamente la rosquilla, como intentando descubrir cuán cerca del agujero del medio podÃa comer sin terminar de romperla.