Emily lejos de casa
Emily lejos de casa «¡Ningún peligro, en una neblina blanca! ¿Y si os hubierais perdido y se hubiera levantado viento antes de que llegarais a tierra firme?».
«¿Cómo Ãbamos a perdernos en un puerto tan pequeño como el de Shrewsbury, tÃa Ruth? —objeté—. La niebla era preciosa, preciosa, ParecÃa que viajábamos más allá del borde del planeta y hacia las profundidades del espacio».
Hablé con entusiasmo y supongo que mi aspecto serÃa algo extraño, con gotas de agua en el pelo, porque la tÃa Ruth me dijo, frÃa y compasivamente:
«Es una pena que seas tan excitable, Emilia».
Me saca de quicio que me dejen cortada y me tengan lástima, asà que yo respondÃ, sin pensarlo:
«Pero piensa en las cosas divertidas que te pierdes por no ser excitable, tÃa Ruth. No hay nada tan maravilloso como bailar alrededor de una gran fogata. ¿Qué importa que termine en cenizas?».
«Cuando tengas mis años —dijo la tÃa Ruth—, tendrás más sentido y no caerás en éxtasis por una niebla blanca».
A mà me parece imposible que pueda envejecer o morir. Sé que sucederá, por supuesto, pero no lo creo. No respondà nada a la tÃa Ruth, asà que tomó otro camino.
«He visto pasar a Ilse. Emilia, ¿esa chica usa enaguas?».