Emily lejos de casa
Emily lejos de casa —¿Eres parienta de los orgullosos Murray? Yo trabajé en un lugar llamado la Luna Nueva cuando era joven y una de las muchachas Murray, Elizabeth se llamaba, tenÃa una manera de mirar tan altanera como la tuya.
—Mi madre era una Murray.
—Me lo parecÃa. Tienes la marca de la raza. Bueno, aquà tienes dos dólares, apúntame. HabrÃa preferido ver la edición especial antes de suscribirme. No me gusta comprar pieles de oso antes de que los hayan cazado. Pero vale dos dólares ver que una orgullosa Murray viene a pedirle una suscripción al viejo Billy Scott.
—¿Por qué no lo fulminaste con la mirada? —preguntó Ilse a Emily cuando se iban.
Emily caminaba furiosa, con la cabeza erguida y los ojos hechos dos relámpagos.
—Porque salà a vender suscripciones, no a hacer viudas. No esperaba que todo fuera fácil.
Hubo otro hombre que no dejó de gruñir durante las explicaciones de Emily y luego, cuando ella estaba dispuesta a escuchar la negativa, le pidió cinco suscripciones.
—Adora desilusionar a la gente —le dijo a Ilse cuando bajaban por el camino—. Prefiere desilusionar agradablemente que no desilusionar para nada.