Emily lejos de casa
Emily lejos de casa —Pero ¿dónde estamos? —preguntó Ilse, alerta—. No veo nada que se parezca a Wiltney.
Emily salió bruscamente de sus sueños y trató de orientarse. El único punto visible era una aguja alta, en una colina que habÃa a unos quince kilómetros de distancia.
—Pero si es la aguja de la iglesia católica de Indian Head —exclamó, atónita—. Y ésa tiene que ser la carretera Hardscrabble. Debemos de haber doblado mal en algún punto, Ilse, hemos salido al lado este del bosque, no al norte.
—Entonces estamos a ocho kilómetros de Wiltney —dijo Ilse, desalentada—. No puedo caminar tanto y no podemos volver a atravesar el bosque, dentro de un cuarto de hora será noche cerrada. ¿Qué hacemos?
—Admitir que estamos perdidas y convertir la situación en algo hermoso —respondió Emily, con compostura.
—Lo mires como lo mires, estamos perdidas —gimió Ilse y se subió sin entusiasmo al cerco, para sentarse—, y no veo cómo hacer algo hermoso con eso. No podemos quedarnos toda la noche aquÃ. Lo único que podemos hacer es bajar a ver si nos permiten alojarnos en alguna de esas casas. Aunque no me gusta nada la idea. Si es la carretera Hardscrabble, la gente es pobre, y sucia. La tÃa Net cuenta historias espantosas sobre la carretera Hardscrabble.