Emily lejos de casa
Emily lejos de casa —Yo sabĂa que eso no se hace, asĂ que he dejado de silbar y he sacado las manos de los bolsillos… y me he puesto a morderme las uñas. Al final, me he sentado sobre de las manos. He doblado los pies por detrás de la silla y me he quedado sentado asĂ hasta que hemos ido a cenar… me he quedado sentado asĂ cuando una vieja gorda ha avanzado contoneándose y todos los otros varones se han levantado. Yo no, no he considerado que hiciera la menor falta, habĂa sillas vacĂas. Pero más tarde se me ha ocurrido que era un truco de etiqueta y que tendrĂa que haberme levantado, Âżno?
—Por supuesto —dijo Emily, agotada—. ¿No te acuerdas todas las veces que Ilse te ha recriminado justamente eso?