Emily lejos de casa
Emily lejos de casa —Bueno —exclamó la tÃa Ruth—. DesearÃa que dejaras de deambular por mi casa a todas horas, escribiendo novelas. Si hubieras estado metida en tu cama, como tendrÃas que haber estado, esto no habrÃa ocurrido jamás.
—No estaba escribiendo novelas —exclamó Emily—. No he escrito una palabra de ficción desde que le prometà a la tÃa Elizabeth que no iba a hacerlo. Te he dicho que sólo bajé a buscar mi cuaderno.
—¿Y por qué no podÃas dejarlo donde estaba hasta la mañana? —insistió la tÃa Ruth.
—Vamos, vamos —dijo el primo Jimmy—, no empecéis otra discusión. Quiero comer. Vamos, muchachas, a preparar el almuerzo.
Elizabeth y Laura salieron de la habitación con tanta mansedumbre como si Archibald Murray en persona lo hubiera ordenado. Al cabo de un rato, la tÃa Ruth las siguió. Las cosas no habÃan salido como ella esperaba pero, después de todo, estaba resignada. No habrÃa sido agradable que un escándalo asà que involucraba a una Murray saliera a la luz, como habrÃa sido el caso si el veredicto contra Emily hubiera sido de culpable.
—De manera que esto ya está solucionado —le dijo el primo Jimmy a Emily cuando se cerró la puerta.
Emily exhaló un largo suspiro. La digna sala silenciosa pareció de pronto muy hermosa y amigable.