Emily lejos de casa
Emily lejos de casa Era tan hermoso que me compararan con él que me hizo sentir muy bien conmigo misma, y fue hermoso tener al querido Dean otra vez en casa. De manera que pasamos una tarde preciosa, recogimos un gran ramo de los pensamientos del primo Jimmy y miramos las nubes grises, pesadas de lluvia, que se juntaban en el este en grandes masas púrpura, dejando el cielo del poniente claro y salpicado de estrellas.
«Hay algo en tu compañía —dijo Dean—, que hace que las estrellas parezcan más estrellas y los pensamientos más púrpura».
¿No fue bellísimo lo que dijo? ¿Cómo puede ser que las opiniones que él y la tía Ruth tienen de mí sean tan diferentes?
Traía un paquete plano bajo el brazo y antes de irse me lo dio.
«Te lo he traído para compensar a lord Byron», dijo.