Emily lejos de casa
Emily lejos de casa Era una copia enmarcada del Retrato de Giovanna Degli Albizzi, esposa de Lorenzo Tornabuoni Ghirlanjo, una señora del siglo quince. Me lo traje a Shrewsbury y lo colgué en mi cuarto. Me encanta mirar a doña Giovanna, esa mujer joven, hermosa, delgada, con los rizados cabellos de oro pálido, el delicado perfil aristocrático (¿la habrá mejorado el pintor?), el cuello tan blanco, la frente amplia y sin sombras, con un aire indefinible de santidad, de lejanía y de su propio destino, porque doña Giovanna murió joven.
Y las mangas de terciopelo bordado, abullonadas, muy hermosas y perfectamente ajustadas al brazo. Doña Giovanna seguramente tenía una muy buena modista y, a pesar de su santidad, a uno le da la sensación de que era muy consciente de ese hecho. Siempre pienso que me gustaría que volviera la cabeza para poder verle la cara de frente.
A la tía Ruth le parece rara y evidentemente duda de si es decente tenerla en la misma habitación en que está el retrato enjoyado de la reina Alejandra.
«Yo también lo dudo».
10 de junio de 19…
Ahora siempre estudio junto al estanque en la Tierra de la Rectitud, entre los maravillosos árboles altos y esbeltos. Soy una sacerdotisa druida de la adoración (siento algo más que amor por los árboles) de los bosques.