Emily lejos de casa
Emily lejos de casa No obstante, su voz interior se habÃa debilitado un poco frente a tantas desilusiones. La aceptación de La mujer que le dio una azotaina al rey de pronto volvió a elevarla a un gozoso pedestal de certeza. El cheque significaba mucho, pero haber tomado por asalto esa editorial significaba mucho más. Sintió que, sin duda, habÃa puesto el pie en un estribo. El señor Carpenter le dijo, riendo, que en realidad era «absolutamente bueno».
—Lo mejor del cuento le pertenece a la señora McIntyre —dijo Emily, con pesar—. No puedo llamarlo mÃo.
—El marco es tuyo y lo que añadiste armoniza a la perfección con tu base. Y no lo puliste demasiado, eso deja ver al artista. ¿No te sentiste tentada de hacerlo?
—SÃ. En muchas partes pensé que podÃa mejorarlo.
—Pero no lo intentaste, por eso es tuyo —insistió el señor Carpenter, y la dejó que dilucidara sola el significado de sus palabras.