Emily lejos de casa
Emily lejos de casa La tía Ruth resopló. Pero escuchó la historia de Emily sin interrumpir. Emily la contó lo más brevemente que pudo, sintiéndose un delincuente en el banquillo de los acusados con la tía Ruth de juez, jurado y fiscal, todo en uno. Cuando terminó, permaneció en silencio, esperando algún comentario característico de la tía Ruth.
—¿Y ahora por qué arman tanto lío? —preguntó la tía Ruth.
Emily no supo exactamente qué decir. Se quedó mirando a su tía.
—Piensan… piensan y dicen… todo tipo de cosas horribles —balbuceó—. Es que… aquí, en Shrewsbury, con la protección de la ciudad, no se dieron cuenta de lo seria que fue la tormenta. Y, además, cada uno que repitió la historia le añadió algo. Cuando lo supo todo Shrewsbury habíamos estado todos borrachos.
—Lo que me exaspera —dijo la tía Ruth— es pensar por qué lo contasteis en Shrewsbury. ¿Por qué diablos no mantuvisteis la boca cerrada?
—Eso habría sido ser reservado. —El demonio de Emily la urgió a decirlo. Ahora que había contado la historia sintió un brote de espíritu que fue casi una carcajada.