Emily lejos de casa
Emily lejos de casa —Es la tÃa Elizabeth la que tiene que tomar la decisión —dijo Emily, sombrÃa—. Si ella dice que puedo ir…
Emily se sorprendió interrumpiéndose.
—Vienes —terminó la señorita Royal, llena de alegrÃa—. La tÃa Elizabeth accederá. Yo iré a hablar con ella. El viernes próximo volveré contigo a la Luna Nueva. Tienes que tener una oportunidad.
—No sé cómo darle las gracias, señorita Royal, asà que no lo intentaré. Pero ahora debo irme. Lo pensaré; en este momento estoy demasiado impresionada para pensar. Usted no sabe lo que esto significa para mÃ.
—Creo que lo sé —afirmó la señorita Royal, con suavidad—. Yo fui una muchacha de Shrewsbury, que me mordÃa las uñas porque no tenÃa una oportunidad.
—Pero usted se buscó la oportunidad y triunfó —dijo Emily, melancólica.
—SÃ, pero para conseguirlo tuve que irme. No habrÃa llegado a ningún lado si me hubiera quedado aquÃ. Y, al principio, subir fue muy difÃcil. Quiero ahorrarte algunas de las penurias y de los desalientos. Tú irás más lejos que yo, tú eres una creadora, yo sólo construyo con el material de otros. Pero nosotros, los constructores, tenemos nuestro lugar, podemos construir templos para nuestros dioses y nuestras diosas, aunque sólo sea eso. Ven conmigo, querida Emily, y haré todo lo que pueda para ayudarte en lo que sea.