Emily lejos de casa
Emily lejos de casa —Gracias, gracias —fue todo lo que Emily fue capaz de decir. Las lágrimas de gratitud por aquel ofrecimiento de ayuda y apoyo tan altruista le brillaban en los ojos. Ella no habÃa recibido demasiado apoyo ni comprensión en su vida. La conmovÃa profundamente. Se fue sintiendo que debÃa hacer girar la llave y abrir la puerta mágica que parecÃa franquearle el paso a toda la belleza y el encanto de la vida… si la tÃa Elizabeth se lo permitÃa.
—No puedo irme si ella no está de acuerdo —decidió Emily.
A mitad de camino hacia su casa, se detuvo de pronto y rió. Después de todo, la señorita Royal se habÃa olvidado de enseñarle a su Chu-Chin.
«Pero no importa —pensó—, porque, en primer lugar, no puedo creer que después de esto me lleguen a interesar de veras los perros chow. Y, en segundo lugar, lo veré con bastante frecuencia si me voy a Nueva York con la señorita Royal».