Emily lejos de casa
Emily lejos de casa —Parece una buena oportunidad para ella, a Janet Royal le ha ido bien, dicen —precisó el tÃo Wallace.
La tÃa Elizabeth llegó a escribirle a la tÃa abuela Nancy. La respuesta llegó en la letra temblorosa de la tÃa Nancy:
«¿Qué tal si dejas que Emily lo decida por sà misma?», sugerÃa la tÃa Nancy.
La tÃa Elizabeth dobló la carta de la tÃa Nancy y llamó a Emily a la sala.
—Si deseas irte con la señorita Royal, puedes hacerlo —dijo—. Siento que no me corresponde interponerme en tu camino. Te echaremos de menos, preferirÃamos tenerte con nosotros unos años más. Yo no sé nada de Nueva York. He oÃdo decir que es una ciudad llena de vicios. Pero has sido criada con cuidado. Dejo la decisión en tus manos. Laura, ¿por qué lloras?
Emily también tenÃa ganas de llorar. Para su sorpresa, sintió algo que no era alegrÃa ni placer. Una cosa era anhelar las praderas prohibidas y otra muy diferente que se levantaran las barreras y a uno le digan que puede entrar si quiere.