Emily lejos de casa
Emily lejos de casa —No puedo dejar la Luna Nueva, la quiero mucho, significa demasiado para mÃ.
—Pensé que querÃas venir conmigo, Emily —soltó la señorita Royal, con un tono de reproche.
—Y querÃa. Y parte de mà todavÃa quiere. Pero en lo más profundo de mà hay otra parte que no quiere irse. No me considere tonta ni desagradecida, señorita Royal.
—Claro que no pienso que seas desagradecida —replicó la señorita Royal, impotente—, pero pienso, sÃ, que eres terriblemente tonta. Estás echando por la borda tu oportunidad de hacer una carrera. ¿Qué puedes hacer aquà que valga la pena, niña? No tienes idea de las dificultades que encontrarás en tu camino. Aquà no puedes conseguir material, no hay ambiente, no…
—Yo crearé mi propio ambiente —dijo Emily, con entusiasmo. Después de todo, pensó, el punto de vista de la señorita Royal era el mismo de la señora de Alec Sawyer, y su actitud era suficiente—. En cuanto a material, aquà la gente vive como en cualquier otro lugar, sufre y goza y peca y aspira a cosas igual que en Nueva York.