Emily lejos de casa

Emily lejos de casa

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Esto era algo de lo que Emily no se cansaba de hacer en las reuniones públicas, y cuanto más crecía más le gustaba. Era fascinante estudiar aquellos rostros variados y especular sobre las historias escritas sobre ellos en misteriosos jeroglíficos. Todos aquellos hombres y mujeres tenían sus vidas íntimas, secretas que nadie conocía, salvo ellos mismos y Dios. Otros podían tratar de adivinarlas, y a Emily le encantaba aquel juego de adivinanzas. Durante unos momentos, le parecía que era más que una adivinanza, que en algunos momentos de intensidad ella podía penetrar sus almas y leer allí motivos y pasiones ocultos que eran, tal vez, un misterio hasta para sus dueños. Para Emily nunca era fácil resistirse a la tentación de hacerlo, aunque nunca se entregaba a ello sin una extraña sensación de estar entrometiéndose donde no debía. Diferente era volar en las alas de la fantasía hacia un mundo ideal de creación, muy diferente de la belleza exquisita, no terrenal, del «destello». Ninguna de estas dos actividades le daba momentos de duda o vacilación. Pero pasar de puntillas por una puerta abierta momentáneamente, por decirlo así, y atisbar cosas enmascaradas, jamás dichas, indecibles, en los corazones y las almas de los otros, era algo que siempre traía consigo, junto con su sentido de poder, un sentido de lo prohibido, de sacrilegio casi. Pero Emily no sabía si alguna vez podría resistir la atracción, siempre había atisbado a través de la puerta y visto las cosas antes de darse cuenta de que estaba haciéndolo. Y casi siempre eran cosas terribles. Por lo general, los secretos son terribles. La belleza no se oculta, sólo se oculta la fealdad y la deformidad.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker