Emily triunfa
Emily triunfa —Nadie va a pedirte que lo hagas. Tú y yo, Estrella, vamos a vivir para nosotros dos. No vamos a caminar, hablar, pensar ni respirar según el patrón de ninguna familia, ni la Priest ni la Murray. Si a los Priest no les gustas como mi esposa, los Murray están todavÃa más contrariados conmigo como esposo tuyo. No importa. Claro que a los Priest les resulta difÃcil creer que te casas conmigo porque sientes algo por mÃ. ¿Cómo podrÃa ser eso verdad? Incluso a mà me resulta difÃcil creerlo.
—Pero tú lo crees, ¿verdad, Dean? De verdad, te quiero más que a nadie en el mundo. Claro que, ya te lo dije, no te amo como una tonta muchacha romántica.
—¿Amas a otra persona? —preguntó Dean, en voz queda. Era la primera vez que se atrevÃa a hacer esa pregunta.
—No. Claro que no. Tú sabes que he tenido uno o dos romances fallidos, tontas fantasÃas de muchacha. Es como si hubiera sucedido hace siglos. El invierno pasado me parece que ha sido toda una vida que me separa de esas tonterÃas como si hubieran pasado siglos. Te pertenezco por completo, Dean.
Dean levantó la mano que sostenÃa y la besó. TodavÃa no la habÃa besado en los labios.