Emily triunfa
Emily triunfa —Tal vez… algún dÃa…
—Ni soñarlo. Emily, no se te ocurra hacer de celestina conmigo. A Perry jamás se le ha cruzado por la cabeza siquiera, ni se le va a cruzar. No voy a pensar en él. ¿Cómo era aquel viejo poema con el que nos reÃmos tanto el último año de colegio porque nos parecÃa una tonterÃa?
Desde que el mundo gira
y hasta que deje de girar
una tiene su hombre al principio
o lo tiene sobre el final.
Pero tenerlo del principio al fin
sin pedirlo prestado ni quererlo prestar
es a lo que todas las mujeres aspiran
y lo que los dioses no pueden otorgar.
—Bueno, el año que viene me graduaré. Después años y años de profesión. Ah, supongo que algún dÃa me casaré.
—¿Y Teddy? —dijo Emily, sin poder evitarlo. Se habrÃa mordido la lengua en el momento en que se le escapó la pregunta.
Ilse le dirigió una mirada larga e inquisitiva, que Emily contrarrestó con éxito mediante todo el orgullo de los Murray. Tal vez con demasiado éxito.
—No, Teddy no. Teddy nunca pensó en mÃ. Dudo que piense en alguien que no sea él mismo. Teddy es encantador pero egoÃsta, Emily, en serio.