Emily triunfa
Emily triunfa —Entonces serás la primera esposa de un Priest que haya sido feliz, sin dejar fuera ni siquiera a la vieja señora de la Grange. Pero a ella le encantaba pelear todos los dÃas. Para ti serÃa mortal.
—Dean y yo no nos vamos a pelear, por lo menos no todos los dÃas. —Emily se divertÃa. Las sombrÃas predicciones del viejo Kelly no la preocupaban. Más bien se divertÃa acicateándolo.
—No, si haces siempre lo que él quiera. Se pondrá taciturno si no lo haces. Todos los Priest se ponen taciturnos si no consiguen lo que quieren. Y es muy celoso, no podrás ni dirigirle la palabra a otro hombre. Ah, los Priest dominan a sus mujeres. El viejo Aarón Priest hacÃa que su esposa se pusiera de rodillas cuando querÃa pedirle algún pequeño favor. Mi padre lo vio con sus propios ojos.
—Señor Kelly, ¿de verdad cree que hay algún hombre que pueda obligarme a mà a arrodillarme?
Al viejo Kelly le brillaron los ojos, a su pesar.
—La rodilla de una Murray es un poquito rÃgida para eso —admitió—. Pero hay otras cosas. ¿SabÃas que su tÃo Jim no hablaba si podÃa gruñir y que siempre le decÃa «eh, tonta» a su esposa cuando ella lo contradecÃa?
—Pero tal vez ella era tonta, señor Kelly.