Emily triunfa
Emily triunfa —Es elegante, con todo lo que esa palabra implica —concedió Emily—. Pero es una casa imposible, no por el tamaño o la elegancia, sino simplemente porque es imposible.
—E-xac-ta-men-te. Cualquier mujer que se precie de tal opinarÃa lo mismo. ¡Me alegro tanto de que estés contenta, Emily! Tuve que comprar la casa de Fred ayer, en Charlottetown, sin esperar a consultarte, porque habÃa otro interesado, asà que le mandé un telegrama a Fred de inmediato. Claro que si a ti no te hubiera gustado la hubiera vendido. Pero yo sabÃa que te gustarÃa. La convertiremos en un verdadero hogar, querida. Yo necesito un hogar. He tenido muchas moradas, pero nunca un hogar. La haré terminar y equipar maravillosamente, como tú te mereces, Estrella, mi Estrella que está hecha para brillar en los palacios de los reyes.
—Vamos a verla enseguida —dijo Emily—. Quiero contarle lo que va a ser de ella. Quiero contarle que por fin va a vivir.
—Vamos a verla por dentro y por fuera. Tengo la llave. Me la dio la hermana de Fred. Emily, siento que he estirado la mano y he alcanzado la luna.
—Ah, yo acabo de alcanzar un montoncito de estrellas —exclamó Emily, contenta.
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