Emily triunfa
Emily triunfa —Qué diferencia entre su sonrisa y la de la Mona Lisa —dijo Dean, mirando de una a la otra—. Elizabeth tolera las cosas, con un algo de gata artera y meditabunda. Pero la cara de la Mona Lisa tiene esa atracción, esa provocación eterna que vuelve locos a los hombres y escribe páginas escarlatas en las oscuras crónicas de la historia. La Gioconda ha de haber sido una novia más estimulante. Pero Elizabeth habrÃa sido mejor para tener de tÃa.
Dean colgó una vieja miniatura de su madre sobre la repisa del hogar. Emily no la habÃa visto antes. La madre de Dean Priest habÃa sido una mujer muy guapa.
—Pero ¿por qué se la ve tan triste?
—Porque se casó con un Priest —respondió Dean.
—¿Yo también voy a verme triste? —bromeó Emily.
—No si depende de mà —contestó Dean.