Emily triunfa
Emily triunfa Pero ¿dependería de él? A veces la pregunta asaltaba a Emily sin pedir permiso: ella no la respondía. Fue muy feliz dos tercios de aquel verano y se dijo a sí misma que era un promedio bastante alto. Pero durante el otro tercio hubo momentos en los que no hablaba con nadie, momentos en los que su alma se sentía presa en una trampa, momentos en los que la gran esmeralda verde que relucía en su dedo le parecía una mancha. Y una vez hasta se la quitó para sentirse libre un rato: un escape temporal del que se avergonzó y arrepintió al día siguiente, cuando recuperó la cordura y la normalidad, y se sintió satisfecha de su destino y más interesada que nunca en su casita gris, que tanto significaba para ella. «Más de lo que significa Dean», se dijo una vez, a la tres de la madrugada, en un momento de una sinceridad descarnada, pero al día siguiente se negó a creerlo.
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