Emily triunfa
Emily triunfa —Es lo mismo —dijo Ilse, de mal humor—. Emily, ¿por qué no me puedo quitar a ese hombre de la cabeza? SerÃa demasiado victoriano decir «de mi corazón». Yo no tengo corazón. No lo amo, lo odio. Pero no puedo dejar de pensar en él. Eso no es más que un estado de ánimo. Ay, me dan ganas de aullarle a la luna. Pero la razón verdadera por la que le saqué los ojos es que se hizo liberal después de haber nacido y haber crecido como conservador.
—Tú eres conservadora.
—Cierto, pero eso no interesa. Odio a los renegados. Nunca perdoné a Enrique IV por haberse convertido al catolicismo. No porque antes fuera protestante, sino por haberse cambiado de bando. Lo juzgarÃa con la misma severidad si hubiera sido católico y se hubiera convertido al protestantismo. Perry cambió de ideas polÃticas sólo para asociarse con Leonard Abel. Eso es Stovepipe Town. ¡Ah, llegará a ser el Juez Miller, y rico como un pastel de bodas, pero…! ¡Ojalá tuviera cien ojos para poder arrancárselos todos! Ésta es una de esas ocasiones en que siento que serÃa útil haber sido amiga Ãntima de Lucrecia Borgia.
—Que era una mujer excelente y en realidad bastante estúpida, muy querida por sus buenas acciones.