Emily triunfa
Emily triunfa —¡Ja! Entonces no tiene sentido que te invite a ir conmigo en un cochecito insignificante, y, además, prestado. Bueno, entonces invitaré a Ilse. ¿Perry va?
—No. Me dijo que no podÃa venir, tiene que prepararse para su primer caso. Empieza pasado mañana.
—Perry está progresando mucho, ¿no? Tiene una tenacidad de bulldog: una vez ha clavado los dientes en un objetivo ya no lo suelta. Será millonario y nosotros seguiremos siendo pobres como ratas. Pero, claro, nosotros vamos en pos del oro del arco iris, ¿verdad?
Ella no querÃa entretenerse: él podrÃa pensar que lo hacÃa a propósito, que «esperaba con la lengua fuera», y le dio la espalda sin mucho miramiento. Él se habÃa resignado muy rápidamente a «llevar a Ilse». Como si en realidad no le importara demasiado. Pero el roce de su mano sobre la suya seguÃa quemándole. En aquel momento fugaz, en aquella breve caricia, él se habÃa apoderado totalmente de ella de una manera que Dean no hubiera logrado en años de matrimonio. En todo el dÃa Emily no pudo pensar en otra cosa. Vivió y revivió aquel momento de abandono. Le parecÃa anormal que todo siguiera igual en la Luna Nueva y que el primo Jimmy se preocupara por las arañitas rojas del aster.
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