Emily triunfa
Emily triunfa Emily se abstrajo de aquel terrible momento de desilusión y entró en el círculo de luz. Sintió su corazón, tan alegre y liviano un momento antes, frío y muerto. A pesar de las luces y las risas, le pareció que la noche helada iba a su encuentro. De repente, la vida entera parecía espantosa. Para ella fue una cena de hierbas amargas y no logró retener nada de lo que le dijo Gus Rankin. Ni una vez miró a Teddy, que parecía de un espléndido buen humor y no dejaba de bromear con Ilse, y estuvo fría e indiferente durante toda la comida. Gus Rankin contó sus mejores historias, pero a ella, como a la reina Victoria de bendita memoria, no le hicieron gracia. La señora Chidlaw se sintió ofendida y arrepentida de haber enviado su coche a una invitada tan temperamental. Probablemente estaba enfadada porque la habían sentado junto a Gus Rankin, invitado en el último momento para cubrir la ausencia de Perry Miller. Y con cara de duquesa ofendida. Pero había que ser amable con ella. De lo contrario, era capaz de describirla como personaje en uno de sus libros. ¡No olvidemos cuando escribió una crítica de nuestra obra de teatro! En realidad, la pobre Emily agradecía a los dioses del cielo que la hubieran puesto junto a Gus Rankin, que ni quería ni esperaba que los demás hablaran.