Emily triunfa
Emily triunfa La prima segunda Louise Murray, que había vivido veinte años en el Japón, llegó a Derry Pond de visita trayendo con ella a un joven príncipe japonés, hijo de un amigo de su esposo y convertido al catolicismo gracias a los esfuerzos de ella. El príncipe quería conocer Canadá. El mero hecho de su llegada provocó una tremenda conmoción en la familia y en la comunidad. Pero ésta no fue nada comparada con lo que sucedió cuando se dieron cuenta de que, evidente e inequívocamente, el príncipe se había enamorado perdidamente de Emily Byrd Starr de la Luna Nueva.
A Emily le gustaba, le parecía interesante y le daban pena sus asombradas reacciones ante la atmósfera presbiteriana de Derry Pond y Blair Water. Era natural que un príncipe japonés, por convertido que estuviera, no pudiera sentirse exactamente a sus anchas. Por eso, hablaba mucho con él, cuyo inglés era excelente, y paseaban por el jardín cuando salía la luna, y casi todos los atardeceres se veía aquel rostro inescrutable, de ojos rasgados y los cabellos negros, peinados muy tirantes hacia atrás y suaves como el satén, en la sala de la Luna Nueva.