Emily triunfa
Emily triunfa —Ese «Nicholas Applegath» se parece demasiado al viejo Douglas Courcy, de Shrewsbury —advirtió—. Te dije que no pusieras a ningún conocido.
—Yo no he visto a Douglas Courcy en mi vida.
—Es idéntico. Hasta Jimmy se dio cuenta. Tienes que suprimirlo, Emily.
Pero Emily se negó, obstinadamente, a «suprimirlo». El viejo «Nicholas» era uno de los mejores personajes del libro. A esas alturas de los acontecimientos, ella estaba muy absorta en el libro. Escribirlo no habÃa sido nunca el rito extasiado de creación de El vendedor de sueños, pero era fascinante. Mientras lo escribÃa, se olvidaba de todo lo angustioso o molesto. Terminó el último capÃtulo el mismo dÃa en que le quitaron el entablillado de la pierna a la tÃa Elizabeth y la llevaron abajo.
—Bueno, tu historia me ha ayudado —admitió la tÃa—. Pero me alegro de estar donde puedo volver a controlar las cosas. ¿Qué vas a hacer con el libro? ¿Qué tÃtulo le vas a poner?
—La virtud de la rosa.
—No me parece un buen tÃtulo. Yo no entiendo lo que quiere decir. Nadie lo entenderá.
—No importa. Ése es el nombre del libro.
La tÃa Elizabeth suspiró.