Emily triunfa
Emily triunfa Sin embargo, lo pasó concienzudamente a máquina y lo envió. Se lo devolvieron. Volvió a enviarlo, tres veces. Regresó siempre. Volvió a pasarlo a máquina (las hojas ya estaban arrugadas) y volvió a mandarlo. A intervalos, durante todo aquel invierno y el verano siguiente, siguió mandándolo, trabajando obstinada sobre una lista de editores posibles. No sé cuántas veces volvió a pasarlo a máquina. Llegó a ser una especie de broma… una broma amarga.
Lo peor era que los habitantes de la Luna Nueva estaban al tanto de todos esos rechazos, y su compasión e indignación eran difÃciles de soportar. El primo Jimmy se enfadaba tanto que, después de cada rechazo, no podÃa comer durante un dÃa entero y Emily acabó por no decirle cuando enviaba el libro. Hubo un momento en que pensó enviárselo a la señorita Royal y pedirle que utilizará alguna influencia. Sin embargo, el orgullo de los Murray no aguantaba la idea. Por fin, en el otoño, cuando volvió del último editor de la lista, Emily ni siquiera abrió el paquete. Lo arrojó con gesto despectivo en un compartimiento de su escritorio.
Con el corazón demasiado enfermo
como para seguir guerreando con el fracaso.
—Éste es el fin, y el fin de todos mis sueños. Lo usaré como papel borrador. Y ahora me dedicaré a una tibia existencia, escribiendo para ganarme la vida.