Emily triunfa
Emily triunfa Y ahora que él regresaba a casa, podrÃa estar en casa en cualquier momento. Ay, si ella pudiera irse, con cualquier pretexto, durante algunas semanas. La señorita Royal querÃa que fuera a visitarla a Nueva York. Pero no podÃa irse si venÃa Ilse.
Bien… Emily se rehÃzo. ¡Qué estúpida era! Teddy venÃa a casa, como buen hijo, a ver a su madre, y sin duda se alegrarÃa de ver a los viejos amigos cuando la presencia real de éstos se los trajera a la memoria. ¿Qué habÃa de difÃcil? Ella tenÃa que deshacerse de esta absurda vergüenza. Lo harÃa.
Estaba sentada ante la ventana abierta. Fuera, la noche parecÃa una flor oscura, pesada, perfumada. Una noche expectante, una noche de esas en las que suceden cosas. Muy serena, sólo con los sonidos acallados más hermosos, susurros delicadÃsimos de los árboles, suspiros ligerÃsimos del viento, un gemido, a medias oÃdo, a medias sentido, del mar.
—¡Ay, belleza! —susurró Emily, con apasionamiento, levantando las manos hacia las estrellas—. ¿Qué habrÃa hecho sin ti todos estos años?
La belleza de la noche, su perfume, su misterio… TenÃa el alma plena de esa belleza. En ese preciso momento, no habÃa lugar para nada más. Se inclinó hacia fuera y levantó la cara hacia el cielo enjoyado, una cara absorta, extasiada.