Emily triunfa
Emily triunfa Creo que será estupendo que alguien me cuide. A mà nunca me ha cuidado nadie, tú lo sabes. Papá no me quiso hasta que se enteró de la verdad sobre mi madre (¡qué bruja fuiste!). Y después me adoró y me malcrió. Pero, en realidad, siguió sin ocuparse lo más mÃnimo de mÃ.
Vamos a casarnos en junio. Creo que papá se va a poner contento. Para él, Teddy siempre fue un muchacho especial. Además, creo que estaba empezando a asustarse porque no pescaba un marido. Papá alardea de ser muy radical pero, en el fondo de su corazón, es más victoriano que cualquier victoriano.
Está de más decir que tú serás mi dama de honor. Ah, Emily querida, cómo desearÃa poder verte esta noche y mantener una de esas conversaciones nuestras de antes, caminar contigo por la Montaña Deliciosa y por el borde del bosque, congelado y lleno de helechos, andar por el viejo jardÃn junto al mar donde crecen las rojas amapolas, todos nuestros lugares familiares. DesearÃa, creo que de verdad lo desearÃa, ser otra vez la salvaje Ilse Burnley de antes, descalza y harapienta. La vida todavÃa es agradable, no digo que no lo sea. Muy agradable a ratos, como el chiste del marido de la rata. Pero, ay, «el primer éxtasis sin una preocupación en el mundo». Los petirrojos pueden recuperarlo; nosotras, no. Emily, vieja amiga mÃa, ¿no harÃas retroceder las agujas del reloj si pudieras?