Emily triunfa
Emily triunfa 7
Emily leyó la carta tres veces. Luego se sentó un largo rato junto a la ventana, mirando sin ver el descolorido mundo en penumbras que se extendía bajo la terrible burla de un cielo lleno de estrellas. El viento soplaba en el tejado plagado de voces fantasmales. Fragmentos de la carta de Ilse giraban, se retorcían y desaparecían en su cabeza como víboras venenosas, cada una con una picadura mortal.
«El hecho de que tengas un solo objetivo», «en realidad a ti nunca nadie te importó demasiado», «está de más decir que tú serás mi dama de honor», «pero a Teddy lo quiero de verdad», «mis dudas»…
¿Podía tener cualquier mujer alguna duda para aceptar a Teddy Kent? Emily oyó una nota de amarga risa. ¿Era algo que reía dentro de sí, o era el espectro de Teddy que la había perseguido durante todo el día, o una antigua esperanza, sofocada pero persistente, que reía antes de morir?
En aquel preciso momento, probablemente Ilse y Teddy estarían juntos.
«Si hubiera ido… aquella noche… el verano pasado… cuando me llamó, ¿habría sido todo distinto?»; era una pregunta que se formulaba una y otra vez, enloquecedoramente.