Emily triunfa
Emily triunfa De pronto, la señora Kent se restregó las manos.
—Emily, ¿es demasiado tarde? ¿Es demasiado tarde? TodavÃa no se han casado. Yo sé que él no ama a Ilse como te amó a ti. Si se lo dijeras, si se lo dijera yo…
—No, no —exclamó Emily, categórica—. Es demasiado tarde. Él no debe saberlo nunca, usted no debe decÃrselo nunca. Ahora él ama a Ilse. De eso estoy segura, y contarle esto no le hará ningún bien pero sà mucho mal. Prométame, querida señora Kent, si cree que me debe algo, prométame que no se lo dirá nunca.
—Pero tú… serás desdichada…
—No seré desdichada, ahora no. Usted no sabe hasta qué punto esto ha cambiado las cosas. Ya no hay más angustia. Voy a vivir una vida feliz, ocupada, útil, y en ella no habrá lugar para lamentar viejos sueños. Ahora la herida cicatrizará.
—Fue… fue horrible lo que hice —susurró la señora Kent—. Al fin… me doy cuenta.
—Creo que sÃ. Pero ahora no pienso en eso. Sólo pienso en que he recuperado el respeto por mà misma.
—El orgullo de los Murray —murmuró la señora Kent, mirándola—. Después de todo, Emily Starr, creo que el orgullo es para ti una pasión más fuerte que el amor.
—Puede ser —dijo Emily, sonriendo.
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