Emily triunfa
Emily triunfa —Se muere —dijo la tÃa Elizabeth, brevemente—. El doctor Burnley asegura que no llega a mañana.
Algo en la cara de Emily conmovió a la tÃa Elizabeth.
—¿No es mejor para él, Emily? —preguntó con desacostumbrada suavidad—. Está viejo y cansado. Su esposa se ha ido y no lo van a dejar otro año en la escuela. TendrÃa una vejez muy solitaria. La muerte es su mejor amiga.
—Estoy pensando en mà —replicó Emily, sofocada.
Fue a casa del señor Carpenter, en mitad de la noche hermosa y negra de primavera. La tÃa Louisa lloraba, pero Emily no lloró. El señor Carpenter abrió los ojos y le sonrió con la misma sonrisa pÃcara de antaño.
—Nada de lágrimas —murmuró—. ProhÃbo las lágrimas en mi lecho de muerte. Que Louisa Drummond se vaya a llorar a la cocina. Que se gane el sueldo de esa manera, si quiere. No puede hacer nada más por mÃ.
—¿Hay algo que yo pueda hacer? —preguntó Emily.
—Siéntate aquÃ, donde pueda verte hasta que me vaya, eso es todo. No quiero irme… solo. Nunca me ha gustado la idea de morirme solo. ¿Cuántas viejas arpÃas hay en la cocina esperando que me muera?