Emily triunfa
Emily triunfa De cuando en cuando, la tÃa Louisa entraba a mirar al anciano. El señor Carpenter parecÃa no tener conciencia de estas visitas pero siempre, después de que se iba, abrÃa los ojos y le hacÃa un guiño a Emily. Horrorizada, Emily se sorprendió devolviéndole el guiño, pues tenÃa suficiente de los Murray para escandalizarse con los guiños en los lechos de muerte. Lo que dirÃa la tÃa Elizabeth.
—Buena compañera —murmuró el señor Carpenter después del segundo intercambio de guiños—. Me alegro… de que estés aquÃ.
A las tres de la madrugada se puso inquieto. La tÃa Louisa volvió a entrar.
—No puede morirse hasta que se retire la marea, ¿sabes? —le explicó a Emily con un susurro solemne.
—Sal de aquà con tu charlatanerÃa supersticiosa —soltó el señor Carpenter en voz alta y clara—. Me voy a morir cuando mier… quiera, con marea o sin marea.
Horrorizada, la tÃa Louisa le pidió perdón a Emily en nombre del señor Carpenter aduciendo que estaba delirando.