Emily triunfa
Emily triunfa —Perdóname el vocabulario, por favor —dijo el señor Carpenter—. TenÃa que espantarla para que se fuera. No puedo permitir… que esa… criatura del sexo femenino… me vea morir. Le di… una buena anécdota para… contar el resto de… sus dÃas. Espantosa… advertencia. Y sin embargo es una buena mujer. Tan buena que… me aburre. No tiene maldad. Uno… necesita el condimento de… un poco de maldad… en todas las personalidades. Es la sal… que hace resaltar… los demás sabores.
Otro silencio. Luego añadió, muy serio.
—El problema es que… en la mayorÃa de… los casos… el Cocinero… pone una pizca… excesiva. Cocinero… sin experiencia… Será más sabio… después de algunas… eternidades.
Emily pensó que ahora el señor Carpenter sà deliraba, pero él le sonrió.
—Me alegra que estés aquÃ… compañera. No te molesta… ¿verdad?
—No —dijo Emily.
—Cuando una Murray… dice que no… es no.
Después de otro silencio, el señor Carpenter siguió hablando, ahora más para sà mismo, al parecer, que para ella.