Emily triunfa
Emily triunfa «¡La ambición! —escribió Emily amargamente en su diario—. ¡Me da risa! ¿Dónde está ahora mi ambición? ¿Cómo es ser ambicioso? ¿Sentir que la vida está ante uno, que es una hermosa página en blanco donde uno puede inscribir el propio nombre con letras de oro? ¿Sentir que uno tiene el deseo y la fuerza para ganar la corona? ¿Sentir que los años futuros se amontonan para salir a nuestro encuentro y desparramar su generosidad a nuestros pies? Yo una vez supe lo que era sentir eso».
Todo lo cual viene a demostrar cuán joven era Emily todavÃa. Pero el sufrimiento no es menor porque en años posteriores, cuando ya hemos aprendido que todo pasa, nos preguntemos por qué sufrÃamos. Ella pasó tres semanas muy duras. Luego se recuperó lo suficiente para enviar otra vez su novela. Esta vez el editor le escribió que podrÃa considerar la publicación si le hacÃa ciertos cambios. Era demasiado «tranquilo». TendrÃa que «hacerlo más movido». Y tenÃa que cambiar el final por completo. Éste no servÃa.
Emily rompió la carta en pedacitos. ¿Mutilar y degradar su novela? ¡Jamás! La mera sugerencia era un insulto.
Cuando un tercer editor se la devolvió con un rechazo impreso, la fe de Emily en su novela murió. La guardó y cogió la pluma, con pena.